Comunismo: Muerte

31 08 2007





Intercambio de falacias

30 08 2007

“Hay que admirar al presidente Uribe Vélez y agradecerle a Chávez su prontitud en responder al llamado de sus amigos colombianos. Dirigirse de ‘tu a tu’ a ‘Marulanda’, al estilo del igualitarismo venezolanista, es calor humano que sirve. Adelante pues, aunque dudo que el hombre de la toalla esté dispuesto a salir de la selva para conversar con quien lo cita tan afectuosamente y no sobra agregar que Chávez esta impedido para internarse en el monte a reunirse con él.

Si somos justos, hay que recalcar que el presidente Uribe ha cedido en todo, menos en la entrega, así sea pasajera, de una zona estratégica, pero se repite que el proceso falla por su terquedad. Frente a los hechos ineludibles, quiero preguntar quiénes son los tercos, los deshumanizados y los de mentalidad totalitaria. Cabe agregar que si el socialismo represivo busca nido en este país, estamos dispuestos a defendernos.” Clara Zawadsky

Y todavía hay tartufos que dicen que Uribe tiene que ceder más ante las exigencias de las FARC. Esos unos cuantos columnistas que quieren que las FARC se fortalezcan. ¿Habrá gente del común que quiera el despeje? Será que los colombianos quieren que esta sociedad se sigua envileciendo y de paso termine vuelta nada ¿Nos dejaremos oprimir por las FARC? ¡Esa es la cuestión! ¿Nos dejaremos oprimir por las FARC y cometeremos los mismos errores de antaño?





Las falacias de Carlos Gaviria sobre el delito político

21 08 2007

Por: Jaime Ruiz

En su edición del sábado 18 de agosto El Tiempo publica un artículo de Carlos Gaviria que vale la pena analizar porque cada frase de ese escrito es una falacia criminal, pero encuentra terreno abonado en la tradición ideológica colombiana. Veamos la entradilla:

El mensaje es que defender al Gobierno por medios atroces merece beneficios.”

¿Quién defendía al gobierno? Si uno mira el origen de las AUC, por ejemplo los Castaño Gil, se trataba de una familia de narcotraficantes que rivalizaba en el negocio con el Partido Comunista, luego promotor de Carlos Gaviria. ¿Qué se está diciendo dándolo por sobreentendido? Que como el PCC traficaba con drogas, secuestraba gente y mataba soldados para destruir el régimen político quienes les estorbaran en esas actividades eran todos por un igual defensores del régimen político. Al Capone se enfrenta a la policía, y en cuanto probable rival en algún momento, Lucky Luciano es el representante de la policía. Es la lógica implícita y a todas horas presente en la retórica del entorno PDA-FARC. Veamos la primera frase del texto:

El tratamiento más benigno del delito político, en contraste con el delito común, es corolario de la filosofía liberal que reconoce el derecho a disentir pero reprocha el uso de las armas como un medio ilegítimo para ejercerlo.

Lo primero es completamente falso: ¿qué filosofía liberal va a considerar lícito destruir las instituciones aceptadas por la gente? La legitimación de la violencia política forma parte del acervo del fascismo, en cuya retórica se llamaba “violencia caballeresca”. Pero ¿qué dice la frase? Que la filosofía liberal “reprocha” el uso de las armas. “Es ilegítimo, luego se trata con benignidad”. “Te reprocho tu conducta, luego te perdono la mitad de lo que me debes”. Sólo en un país de contrahechos morales puede hacer carrera una retórica semejante. Pero ¿qué clase de levantamiento armado es la guerrilla colombiana? Ya lo veremos. Sigue Carlos Gaviria:

Esa tradición occidental, que tiene en la revolución francesa un hito inocultable, contradijo la mentalidad prevalente hasta entonces, defensora del derecho divino de los reyes y aun de la naturaleza divina de los gobernantes, que juzgaba el atentar contra lo que ellos encarnaban el más grave hecho pensable. El crimen majestatis (crimen de lesa majestad) fue su producto inevadible.

¿Puede concebirse un cínico mayor? El levantamiento de la Revolución francesa se autojustificó en el hecho de que pretendía encarnar la voluntad de los ciudadanos contra un régimen que no la tenía en cuenta. El de las FARC y el ELN lo es para suprimir esa voluntad, para imponer un régimen como el cubano, sin elecciones. Aquí la justificación es al revés: Si se dice “Fulanito tenía hambre, por eso robó un pan” el juez entiende que el hambre es atenuante, por eso alguien que se roba todo el pan para matar a la gente de hambre merece el mismo trato benigno. ¡Qué cínico! Nótese la adjetivación que sigue:

Esa impecable línea doctrinaria fue recogida por el constitucionalismo colombiano y respetada aun por las constituciones de cuño conservador, como la de 1886, que al reimplantar la pena de muerte, abolida en la de 1863, excluyó de ese castigo a los responsables de delitos políticos.

En un artículo reciente, Salomón Kalmanovitz explica cómo de lo que se trataba era del constitucionalismo medieval y de la posibilidad de pasarse las leyes por la faja por parte de quienes concentraban el poder. En el blog Atrabilioso intenté explicar de qué modo de lo que se trata es de garantizar la inmunidad de los poderosos que mandan a su ganado a matarse. Pero el sentido se entiende mejor en la frase siguiente. ¡”Impecable” el retrato de un criminal dicharachero! Sigue Carlos Gaviria:

Con el proceso de sacralización de la democracia que vienen predicando e imponiendo Europa y Estados Unidos, la supresión de esa categoría de delitos se ha convertido en doctrina que recogen sin crítica ni pudor quienes desde este mundo (¿el tercero?) al que pertenece nuestro país, proclaman que vivimos en una democracia cabal y que pretender cambiar (por la vía armada) este estado de cosas equivale a desconocer el contrato social (¡) que hemos suscrito (¡ah!, la utilidad pragmática de las ficciones), y que esa transgresión merece el más drástico reproche por parte de la ley penal.

¿Se entiende bien? La Colombia del siglo XIX defendía valores liberales (como las FARC), la Europa del siglo XXI, el derecho divino de los gobernantes. Y la democracia es imperfecta, por eso, es lo que se infiere, es lícito tratar de reemplazarla por la tiranía. La indigencia intelectual que reina en Colombia impide ver a estos desalmados como almas en pena de la Colonia. Después:

No deja de sorprender que el reclamo de un mayor castigo para los delitos políticos recupere -desde luego, sin confesarlo- la tesis autoritaria y regresiva derivada de la ‘naturaleza divina del gobernante’ y el derecho divino de los reyes.

¿Se entiende la oposición justa? De un lado el ejemplo estadounidense y europeo de castigar los intentos de impedir la tiranía se convierten en el derecho divino de los reyes, del otro, el intento de imposición de una dinastía como la norcoreana o la cubana, un elemento liberal y liberador. ¿Qué tiene que ver el derecho a elegir a los gobernantes con el derecho divino de los reyes? Nada, una mentira típica con la que tratan de mantener la promesa de impunidad para los tristes niños y rústicos que les cuidan a los rehenes. Y de paso a la clientela de profesores universitarios y demás de la certeza de encarnar el futuro promisorio de la humanidad. Para que un miserable embaucador como éste haya sido magistrado hace falta un país de criminales. Después:

Este nuevo modo de pensar, que desde luego no es invención de Uribe, viene abriéndose paso en la práctica ‘legislativa’ y en la jurisprudencia de nuestro país, amparada por formas de pensamiento que germinaron en ‘otro mundo’ (¿el primero?) y se trasplantaron aquí sin reserva.

¿Queda claro? Colombia no está madura para la democracia, en “otro mundo” se considera que tratar de despojar a la gente por el terror del derecho a elegir el gobierno es un crimen, Colombia es el tercer mundo, otra realidad, en la que todo eso es lícito porque todavía no hay bienestar como en Suiza sino más bien miseria como en Cuba. Claro que precisamente en Suiza hay bienestar porque está deslegitimado hacer carrera política matando gente (que es lo que han hecho todos los dirigentes del PDA, tanto en el M-19 como en el PCC). Pero no importa, la diferente realidad legitima el asesinato, obvio, ¿quién osará ponerlo en duda? Después:

Dos jalones, entre muchos, ilustran lo dicho: el decreto extraordinario 1923 de 1978, tristemente recordado como Estatuto de Seguridad, y la sentencia C456 de 1997 de la Corte Constitucional, de la que disentí en la compañía grata y honrosa de Alejandro Martínez Caballero. En el primero, la pena para el delito de rebelión, que era de 6 meses a 4 años de prisión, se cambió en presidio de 4 a 14 años, igualándola a la que existía para el delito de homicidio. Y en la segunda se abolió la conexidad del delito político con el homicidio y las lesiones producidas en combate, que en adelante se penalizarían como delitos autónomos (el terrorismo y los delitos atroces, incluido el secuestro, han sido siempre excluidos de la conexidad).

Sobre el citado salvamento de voto recomiendo este post. Gaviria protesta porque el homicidio no sea impune (le parece altruista), por eso la mención a los delitos atroces. Sigue:

El actual gobierno ha sido abanderado, por labios del Presidente y algunos de sus más sobresalientes voceros, de la tesis que propugna la abolición del delito político como categoría penal acreedora de tratamiento más benigno, pues así lo exigen la práctica y la teoría democrática. Hasta allí nada grave que objetar. Solo que hay quienes, con razones, discrepamos de tal tesis: al fin y al cabo, se trata de una postura de filosofía política y de política criminal.

Al fin una verdad: se trata de política criminal, o mejor dicho, de crimen político. La “filosofía política” es el nombre adornado que le ponen a su comunión de intereses con las FARC y a la defensa de su impunidad (solución política negociada) y del premio de sus crímenes (los “atroces” se los achacarán a los más rústicos y pobres, los ministerios serían para los amigos de Gaviria). Pero en un país de criminales no sorprende que “filosofía política” sea el nombre de esos intereses. Después:

Pero hay algo que sí es grave y preocupante: cuando en un debate el interlocutor, despreciando las leyes de la lógica, incurre en contradicción mayúscula, su discurso queda deslegitimado.

Se trata de una grave torpeza del gobierno, que busca un recurso leguleyo para facilitar la desmovilización de las AUC. Lo interesante es el manejo retórico de Gaviria, para quien todas esas bellezas de la rebelión política contra la democracia merecen impunidad. Supongamos unas tropas ilegales que efectivamente defendieran el régimen político (las urnas) ¡serían más punibles que el servicio doméstico armado del combo de Carlos Gaviria, porque el delito político se aplica a quienes se levantan contra el orden establecido! Hay que entenderlo: la perversidad criminal de todo eso compromete al mundo que ha permitido que crezcan monstruos semejantes, a toda la Colombia del siglo XX. Hasta la madre debería haber previsto que daría a luz a un criminal, es tan repugnante la mentira implícita. Sigue:

Juzguen los lectores. Según el discurso oficial, el delito político, por las ventajas que comporta, debe desaparecer de una democracia como la nuestra. Pero hay que enrevesarlo, preservando sus beneficios, para imputárselo a quienes no lo han cometido: los que se alzaron en armas, no para cambiar el régimen constitucional (que en eso consiste el delito político en su forma más característica), sino para defenderlo, a ciencia y paciencia de los gobernantes de turno o hasta convocados por ellos.

Como ya he explicado, algo así es una acusación contra toda la sociedad colombiana. En una región las guerrillas comunistas imponen su régimen de terror, pero eso se considera altruista y debe quedar impune, caso de fracasar. Pero oponerse a eso no debe quedar impune, pues el derecho, que ha sido suprimido ahí, excluye de la impunidad a quienes no estén contra el gobierno. No, no es este fósil esclavista, son los demás colombianos que leen eso y no vomitan. Concluye Carlos Gaviria:

En el fondo, el mensaje implícito es preocupante: defender un gobierno como el actual (transgresor habilidoso de la Carta) debería ser delictuoso. Pero si se hace (además) por medios criminales atroces, merece el reconocimiento de beneficios.

¡Pero si se trata siempre de crímenes cometidos antes de este gobierno! ¿Qué tiene que ver defender a un gobierno como el actual? ¿Por qué medios no delictuosos se podrían defender los ciudadanos de la imposición de las FARC o el ELN? Es sencillo: secuestrar gente, cobrar vacunas, tirar cilindros, etc., es legal porque hay magistrados promoviéndolo. Tratar de impedirlo sin el uniforme que autoriza a ser asesinado es un crimen porque el ganadero o el finquero no tienen tanta labia. Colombia tiene que cambiar, tiene que comprender que los criminales ni siquiera son esos niños de la selva sino los embaucadores como este personaje.





¡YA SE HIZO EL DESPEJE!

13 08 2007

 

Por: Rocío Vélez de Piedrahita

Algún día se van a valorar los esfuerzos del presidente Pastrana para lograr una negociación con la guerrilla. Les despejó un territorio del tamaño de Suiza; dejó una veintena de policías para asegurar la tranquilidad del lugar, las Farc exigieron el retiro de esa mini presencia del Estado y el Presidente la retiró; varias veces fue a dialogar con Tirofijo, que no siempre se presentó a la cita. En el Caguán se instalaron tipo pachá, durante varios años, a cambio de nada. -ni siquiera la entrega de un niño de cuatro años, cuya madre vimos por la televisión, llorosa, suplicando que se lo devolvieran-. El presidente Pastrana faltando pocos meses para terminar su período le hizo, al que fuera su sucesor, el gran servicio de recuperar el Caguán.

Que el despeje se utilizó como pretexto para adueñarse de un lugar y desde allí organizar asaltos, mantener secuestrados, almacenar dinero, ya quedó demostrado. Ahora las Farc exigen los municipios de Pradera y Florida libres de toda autoridad, dizque para poder empezar a conversar; ningún otro lugar ni oferta les sirven, porque esos municipios están sobre un corredor hacia el Pacífico que tienen estudiado y dominado y, según se dice, allí están enterradas muchas caletas millonarias; y porque han dicho que por motivo ninguno negociarán con el actual gobierno, y no van a cambiar de opinión porque les despejen una zona. Repetir la traumática experiencia de entregarle un territorio a la guerrilla es imitar a Rin Rin Renacuajo que salió una mañana muy tieso y muy majo, a visitar a doña Ratona; se hicieron la venia, se dieron la mano, y cuando estaban en esa brillante función aquello se volvió el juicio final, “perdió el sombrero, rasgó la camisa, se coló en la boca de un pato tragón y este se lo embucha de un solo estirón”. Es difícil comprender que haya personas que todavía creen que un despeje podría ser el inicio de una conversación que permitiera diseñar un diálogo, que condujera a unas propuestas, que desembocaran en un acuerdo, que permitiera empezar? y ¡dele al conversatorio!

Otro punto que se ha ido desdibujando es el hecho de que Ingrid Betancourt -persona que admiro y no merece lo que le está sucediendo-, no fue secuestrada ni por Pastrana, ni por Uribe. El presidente Pastrana no la dejó subir a la avioneta oficial, ni a un helicóptero del Estado, ni le facilitó absolutamente nada para que se metiera a esa guarida. El militar que estaba en lo que pudiéramos llamar la frontera del Caguán, le dijo que si entraba era bajo su¡ propia responsabilidad y ella, voluntariamente, aceptó. La señora madre de Íngrid en su inmenso y comprensible dolor, ya olvidó todo esto y hace aparecer ante el mundo como si el secuestrador fuera el gobierno. Por desgarrador que sea para ella, las Farc no van a liberar a Íngrid, ni sin ni con Pradera y Florida -Valle-, porque es pieza fundamental para sus planes.

Me volví, no negativa pero sí escéptica, respecto a los diálogos actuales, después de haber asistido a un encuentro en la Casa de Paz -antes se llamaba ‘La Teresita’-, con los dirigentes del ELN. Éramos una docena de columnistas compenetrados con la idea de que cualquier frase que pudiera incomodar a los guerrilleros, ponía en peligro la buena marcha de las conversaciones. Por lo tanto permanecíamos musitantes -algunos ni musitaron- tratando de no molestar ni con el pétalo de una rosa. Ellos sí hablaban con soltura; explicaban su desvelo por la paz, su decisión de luchar por ella. A las pocas y prudentes preguntas que les hicieron respecto a secuestros, suspensión de ataques a la población y minas quiebra patas etc., respondieron que todo ello se acabaría en cuanto el Gobierno hiciera realidad la justicia social. Entendí que cuando todo -¡todo!- estuviera perfectamente bien, ellos colaborarían en la construcción de la paz. Enfatizando que la terminación del conflicto estaba en manos del Gobierno; por parte de ellos, no había ningún problema.

Periódicamente en la vida se ve uno abocado a situaciones en que se siente manipulado o burlado. Ese día me sentí eso y mucho más; un tanto ridícula, dando tiro, títere, majadera útil.

Admiro cada día más la inmarcesible, inconcebible, inverosímil paciencia del doctor Luis Carlos Restrepo.





La embajada de Venezuela en Perú es roja, rojita

8 08 2007

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estas son las locuras de alias Larry

El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia, y la prédica a la envidia. Su defecto inherente es la distribución igualitaria de la miseria...” Winston Churchill.





“Bush ha dado la orden de matarme”: Cháburro

8 08 2007

Cháburro alias Larry

 

Fuente de Imagen: Fotos de Chávez





Ingrid Betancourt está en Venezuela y sería liberada en las próximas horas

4 08 2007

El diario el Nuevo País de Venezuela así lo confirma:

Fuente: Noticias 24

* Este artículo salió en la edición del sábado 4 de agosto, así que la fecha de junio que aparece en el pie de página debe ser un error.





Carisma, Dolor, Euforia, Secuestrados, Farc, Uribe y Moncayo.

2 08 2007

Por: Hi6uera

Uribe sin lugar a dudas es un claro ejemplo de lo que se conoce como un líder carismático por excelencia. El presidente de Colombia tiene un ingenio fantástico para dominar la opinión pública del país, tal como lo ha demostrado hoy con el suceso Moncayo. Sin tener en cuenta nuestras convicciones políticas es estúpido no ovacionar a esta figura política comparable con Chávez, Castro, Evo y Correa. Al ver cualquier tipo de intervención del presidente solo se me cruza una idea por la cabeza: “este man está sobrao”. No se equivocan aquellos que apasionadamente afirman que no ha nacido quién lo supere.

Es gracioso observar un discurso presidencial como el de hoy. Escuchar a tantos fanáticos desgarrándose sus cuerdas vocales para gritar insultos o elogios al mandatario parece difícil de creer. Cuando veo gente descalificando al presidente de frente pienso: ¿Acaso esta gente es miope, o tal vez un poco lunática? No darse cuenta que cuando se le grita al presidente en la plaza pública lo que se está haciendo es abriéndole caminos para que él brille, para que se luzca con sus contraataques y con su plástico y eficaz discurso político; es estar ciego.

Siempre lo he pensado, debates como el del origen de las convivir en Antioquia, o escenarios como el de hoy hacen que el mandatario exhiba toda su capacidad de Estadista, demuestre quién es el que manda (apoyado por el grueso de la población), y quién es el Mesías que sacará al país de las tinieblas en las que se haya inmerso desde sus cimientos.

Aparte de toda esta parafernalia ciertas ideas me quedaron sonando y me gustaron porque reafirman algunas visiones preconcebidas:

  •  

    No se puede igualar a la legitimidad del gobierno y a la legalidad del Estado con los “gérmenes del terrorismo”. Discierno en parte con Ferdinand Lasalle y su teoría constitucionalista de los Poderes abstractos y de su peso político. Sería un acto injusto sentarse en una mesa de negociación totalmente equitativa cuando se sabe que una de las partes (El Estado) Tiene la capacidad de imponerse sobre la otra, es un principio básico de la naturaleza. Es como si en mi casa habitada por p.e 6 personas hubiera un sedicioso que no respetara las leyes internas, que insultara y tratara mal a los cinco habitantes que conviven entre ellos de una forma tolerable; lo mas lógico es que los cinco habitantes del hogar tomaran medidas para arreglar la situación, legítimamente podrían decirle un día cualquiera al sedicioso que se fuera de la casa porque es un problema para la convivencia. Yendo más lejos podrían sentarse en la mesa y negociar: preguntarle al hombre que es lo que no le gusta de las reglas de conducta de la casa, y llegar a un acuerdo. ¿Acaso en este punto tiene el mismo peso la opinión del rebelde con la de los otros cinco? ¿Acaso las exigencias del rebelde deben ser tomadas a ciegas por los demás? eso me suena a injusticia, me suena a discurso chafa de cuarta decir que las exigencias del rebelde deben ser escuchadas y aceptadas en su totalidad.

 

  • Una cosa es el dolor que debe sentir un familiar victima del execrable flagelo del secuestro, y otra cosa es el clamor de un pueblo hastiado de tanta pajarilla y de tanta indiferencia que se levanta contra su enemigo visible llamado terrorismo, paramilitarismo, guerrilla, bandidos, etc. El discurso del Profesor Moncayo es razonable y comprensible en su totalidad, sería una injusticia anteponerse a su dolor y atacar sus ideas políticas gestadas en una mente trasegada y dolida. Pero sería una injusticia mayor

Darle un valor que no tiene, darle una trascendencia mas larga de la que en realidad posee. Lastimosamente no hay 20 millones de secuestrados y 20 millones de familiares de secuestrados, lastimosamente existe algo llamado prioridad, y lastimosamente el gobierno, la sociedad civil y el país tienen otra prioridad. Es muy triste cuando se oye hablar a una victima del secuestro, me parece extremadamente complicado tratar al menos por un instante de sentir lo que ellos deben estar sintiendo.

  • Por ultimo, que triste de verdad ver estos acontecimientos de protesta como el del Profesor Moncayo, digo triste porque en un país sin memoria y con exceso de indiferencia lo mas probable es que sus acciones queden si mucho grabadas en los anales de la historia patria.

  • Aun así me le arrodillo a Moncayo y a su fuerza y berraquera. Estos hechos sacuden al país y logran por unos instantes disipar esa endémica indiferencia que nos domina, fruto quizá de tanta tragedia y miseria.