Carisma, Dolor, Euforia, Secuestrados, Farc, Uribe y Moncayo.

2 08 2007

Por: Hi6uera

Uribe sin lugar a dudas es un claro ejemplo de lo que se conoce como un líder carismático por excelencia. El presidente de Colombia tiene un ingenio fantástico para dominar la opinión pública del país, tal como lo ha demostrado hoy con el suceso Moncayo. Sin tener en cuenta nuestras convicciones políticas es estúpido no ovacionar a esta figura política comparable con Chávez, Castro, Evo y Correa. Al ver cualquier tipo de intervención del presidente solo se me cruza una idea por la cabeza: “este man está sobrao”. No se equivocan aquellos que apasionadamente afirman que no ha nacido quién lo supere.

Es gracioso observar un discurso presidencial como el de hoy. Escuchar a tantos fanáticos desgarrándose sus cuerdas vocales para gritar insultos o elogios al mandatario parece difícil de creer. Cuando veo gente descalificando al presidente de frente pienso: ¿Acaso esta gente es miope, o tal vez un poco lunática? No darse cuenta que cuando se le grita al presidente en la plaza pública lo que se está haciendo es abriéndole caminos para que él brille, para que se luzca con sus contraataques y con su plástico y eficaz discurso político; es estar ciego.

Siempre lo he pensado, debates como el del origen de las convivir en Antioquia, o escenarios como el de hoy hacen que el mandatario exhiba toda su capacidad de Estadista, demuestre quién es el que manda (apoyado por el grueso de la población), y quién es el Mesías que sacará al país de las tinieblas en las que se haya inmerso desde sus cimientos.

Aparte de toda esta parafernalia ciertas ideas me quedaron sonando y me gustaron porque reafirman algunas visiones preconcebidas:

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    No se puede igualar a la legitimidad del gobierno y a la legalidad del Estado con los “gérmenes del terrorismo”. Discierno en parte con Ferdinand Lasalle y su teoría constitucionalista de los Poderes abstractos y de su peso político. Sería un acto injusto sentarse en una mesa de negociación totalmente equitativa cuando se sabe que una de las partes (El Estado) Tiene la capacidad de imponerse sobre la otra, es un principio básico de la naturaleza. Es como si en mi casa habitada por p.e 6 personas hubiera un sedicioso que no respetara las leyes internas, que insultara y tratara mal a los cinco habitantes que conviven entre ellos de una forma tolerable; lo mas lógico es que los cinco habitantes del hogar tomaran medidas para arreglar la situación, legítimamente podrían decirle un día cualquiera al sedicioso que se fuera de la casa porque es un problema para la convivencia. Yendo más lejos podrían sentarse en la mesa y negociar: preguntarle al hombre que es lo que no le gusta de las reglas de conducta de la casa, y llegar a un acuerdo. ¿Acaso en este punto tiene el mismo peso la opinión del rebelde con la de los otros cinco? ¿Acaso las exigencias del rebelde deben ser tomadas a ciegas por los demás? eso me suena a injusticia, me suena a discurso chafa de cuarta decir que las exigencias del rebelde deben ser escuchadas y aceptadas en su totalidad.

 

  • Una cosa es el dolor que debe sentir un familiar victima del execrable flagelo del secuestro, y otra cosa es el clamor de un pueblo hastiado de tanta pajarilla y de tanta indiferencia que se levanta contra su enemigo visible llamado terrorismo, paramilitarismo, guerrilla, bandidos, etc. El discurso del Profesor Moncayo es razonable y comprensible en su totalidad, sería una injusticia anteponerse a su dolor y atacar sus ideas políticas gestadas en una mente trasegada y dolida. Pero sería una injusticia mayor

Darle un valor que no tiene, darle una trascendencia mas larga de la que en realidad posee. Lastimosamente no hay 20 millones de secuestrados y 20 millones de familiares de secuestrados, lastimosamente existe algo llamado prioridad, y lastimosamente el gobierno, la sociedad civil y el país tienen otra prioridad. Es muy triste cuando se oye hablar a una victima del secuestro, me parece extremadamente complicado tratar al menos por un instante de sentir lo que ellos deben estar sintiendo.

  • Por ultimo, que triste de verdad ver estos acontecimientos de protesta como el del Profesor Moncayo, digo triste porque en un país sin memoria y con exceso de indiferencia lo mas probable es que sus acciones queden si mucho grabadas en los anales de la historia patria.

  • Aun así me le arrodillo a Moncayo y a su fuerza y berraquera. Estos hechos sacuden al país y logran por unos instantes disipar esa endémica indiferencia que nos domina, fruto quizá de tanta tragedia y miseria.