Delito político: Debate Gaviria Vs Restrepo

31 10 2007

Por: Jaime Ruiz

En su edición del sábado 18 de agosto El Tiempo publica un artículo de Carlos Gaviria que vale la pena analizar porque cada frase de ese escrito es una falacia criminal, pero encuentra terreno abonado en la tradición ideológica colombiana. Veamos la entradilla:

El mensaje es que defender al Gobierno por medios atroces merece beneficios.”

¿Quién defendía al gobierno? Si uno mira el origen de las AUC, por ejemplo los Castaño Gil, se trataba de una familia de narcotraficantes que rivalizaba en el negocio con el Partido Comunista, luego promotor de Carlos Gaviria. ¿Qué se está diciendo dándolo por sobreentendido? Que como el PCC traficaba con drogas, secuestraba gente y mataba soldados para destruir el régimen político quienes les estorbaran en esas actividades eran todos por un igual defensores del régimen político. Al Capone se enfrenta a la policía, y en cuanto probable rival en algún momento, Lucky Luciano es el representante de la policía. Es la lógica implícita y a todas horas presente en la retórica del entorno PDA-FARC. Veamos la primera frase del texto:

El tratamiento más benigno del delito político, en contraste con el delito común, es corolario de la filosofía liberal que reconoce el derecho a disentir pero reprocha el uso de las armas como un medio ilegítimo para ejercerlo.

Lo primero es completamente falso: ¿qué filosofía liberal va a considerar lícito destruir las instituciones aceptadas por la gente? La legitimación de la violencia política forma parte del acervo del fascismo, en cuya retórica se llamaba “violencia caballeresca”. Pero ¿qué dice la frase? Que la filosofía liberal “reprocha” el uso de las armas. “Es ilegítimo, luego se trata con benignidad”. “Te reprocho tu conducta, luego te perdono la mitad de lo que me debes”. Sólo en un país de contrahechos morales puede hacer carrera una retórica semejante. Pero ¿qué clase de levantamiento armado es la guerrilla colombiana? Ya lo veremos. Sigue Carlos Gaviria:

Esa tradición occidental, que tiene en la revolución francesa un hito inocultable, contradijo la mentalidad prevalente hasta entonces, defensora del derecho divino de los reyes y aun de la naturaleza divina de los gobernantes, que juzgaba el atentar contra lo que ellos encarnaban el más grave hecho pensable. El crimen majestatis (crimen de lesa majestad) fue su producto inevadible.

¿Puede concebirse un cínico mayor? El levantamiento de la Revolución francesa se autojustificó en el hecho de que pretendía encarnar la voluntad de los ciudadanos contra un régimen que no la tenía en cuenta. El de las FARC y el ELN lo es para suprimir esa voluntad, para imponer un régimen como el cubano, sin elecciones. Aquí la justificación es al revés: Si se dice “Fulanito tenía hambre, por eso robó un pan” el juez entiende que el hambre es atenuante, por eso alguien que se roba todo el pan para matar a la gente de hambre merece el mismo trato benigno. ¡Qué cínico! Nótese la adjetivación que sigue:

Esa impecable línea doctrinaria fue recogida por el constitucionalismo colombiano y respetada aun por las constituciones de cuño conservador, como la de 1886, que al reimplantar la pena de muerte, abolida en la de 1863, excluyó de ese castigo a los responsables de delitos políticos.

En un artículo reciente, Salomón Kalmanovitz explica cómo de lo que se trataba era del constitucionalismo medieval y de la posibilidad de pasarse las leyes por la faja por parte de quienes concentraban el poder. En el blog Atrabilioso intenté explicar de qué modo de lo que se trata es de garantizar la inmunidad de los poderosos que mandan a su ganado a matarse. Pero el sentido se entiende mejor en la frase siguiente. ¡”Impecable” el retrato de un criminal dicharachero! Sigue Carlos Gaviria:

Con el proceso de sacralización de la democracia que vienen predicando e imponiendo Europa y Estados Unidos, la supresión de esa categoría de delitos se ha convertido en doctrina que recogen sin crítica ni pudor quienes desde este mundo (¿el tercero?) al que pertenece nuestro país, proclaman que vivimos en una democracia cabal y que pretender cambiar (por la vía armada) este estado de cosas equivale a desconocer el contrato social (¡) que hemos suscrito (¡ah!, la utilidad pragmática de las ficciones), y que esa transgresión merece el más drástico reproche por parte de la ley penal.

¿Se entiende bien? La Colombia del siglo XIX defendía valores liberales (como las FARC), la Europa del siglo XXI, el derecho divino de los gobernantes. Y la democracia es imperfecta, por eso, es lo que se infiere, es lícito tratar de reemplazarla por la tiranía. La indigencia intelectual que reina en Colombia impide ver a estos desalmados como almas en pena de la Colonia. Después:

No deja de sorprender que el reclamo de un mayor castigo para los delitos políticos recupere -desde luego, sin confesarlo- la tesis autoritaria y regresiva derivada de la ‘naturaleza divina del gobernante’ y el derecho divino de los reyes.

¿Se entiende la oposición justa? De un lado el ejemplo estadounidense y europeo de castigar los intentos de impedir la tiranía se convierten en el derecho divino de los reyes, del otro, el intento de imposición de una dinastía como la norcoreana o la cubana, un elemento liberal y liberador. ¿Qué tiene que ver el derecho a elegir a los gobernantes con el derecho divino de los reyes? Nada, una mentira típica con la que tratan de mantener la promesa de impunidad para los tristes niños y rústicos que les cuidan a los rehenes. Y de paso a la clientela de profesores universitarios y demás de la certeza de encarnar el futuro promisorio de la humanidad. Para que un miserable embaucador como éste haya sido magistrado hace falta un país de criminales. Después:

Este nuevo modo de pensar, que desde luego no es invención de Uribe, viene abriéndose paso en la práctica ‘legislativa’ y en la jurisprudencia de nuestro país, amparada por formas de pensamiento que germinaron en ‘otro mundo’ (¿el primero?) y se trasplantaron aquí sin reserva.

¿Queda claro? Colombia no está madura para la democracia, en “otro mundo” se considera que tratar de despojar a la gente por el terror del derecho a elegir el gobierno es un crimen, Colombia es el tercer mundo, otra realidad, en la que todo eso es lícito porque todavía no hay bienestar como en Suiza sino más bien miseria como en Cuba. Claro que precisamente en Suiza hay bienestar porque está deslegitimado hacer carrera política matando gente (que es lo que han hecho todos los dirigentes del PDA, tanto en el M-19 como en el PCC). Pero no importa, la diferente realidad legitima el asesinato, obvio, ¿quién osará ponerlo en duda? Después:

Dos jalones, entre muchos, ilustran lo dicho: el decreto extraordinario 1923 de 1978, tristemente recordado como Estatuto de Seguridad, y la sentencia C456 de 1997 de la Corte Constitucional, de la que disentí en la compañía grata y honrosa de Alejandro Martínez Caballero. En el primero, la pena para el delito de rebelión, que era de 6 meses a 4 años de prisión, se cambió en presidio de 4 a 14 años, igualándola a la que existía para el delito de homicidio. Y en la segunda se abolió la conexidad del delito político con el homicidio y las lesiones producidas en combate, que en adelante se penalizarían como delitos autónomos (el terrorismo y los delitos atroces, incluido el secuestro, han sido siempre excluidos de la conexidad).

Sobre el citado salvamento de voto recomiendo este post. Gaviria protesta porque el homicidio no sea impune (le parece altruista), por eso la mención a los delitos atroces. Sigue:

El actual gobierno ha sido abanderado, por labios del Presidente y algunos de sus más sobresalientes voceros, de la tesis que propugna la abolición del delito político como categoría penal acreedora de tratamiento más benigno, pues así lo exigen la práctica y la teoría democrática. Hasta allí nada grave que objetar. Solo que hay quienes, con razones, discrepamos de tal tesis: al fin y al cabo, se trata de una postura de filosofía política y de política criminal.

Al fin una verdad: se trata de política criminal, o mejor dicho, de crimen político. La “filosofía política” es el nombre adornado que le ponen a su comunión de intereses con las FARC y a la defensa de su impunidad (solución política negociada) y del premio de sus crímenes (los “atroces” se los achacarán a los más rústicos y pobres, los ministerios serían para los amigos de Gaviria). Pero en un país de criminales no sorprende que “filosofía política” sea el nombre de esos intereses. Después:

Pero hay algo que sí es grave y preocupante: cuando en un debate el interlocutor, despreciando las leyes de la lógica, incurre en contradicción mayúscula, su discurso queda deslegitimado.

Se trata de una grave torpeza del gobierno, que busca un recurso leguleyo para facilitar la desmovilización de las AUC. Lo interesante es el manejo retórico de Gaviria, para quien todas esas bellezas de la rebelión política contra la democracia merecen impunidad. Supongamos unas tropas ilegales que efectivamente defendieran el régimen político (las urnas) ¡serían más punibles que el servicio doméstico armado del combo de Carlos Gaviria, porque el delito político se aplica a quienes se levantan contra el orden establecido! Hay que entenderlo: la perversidad criminal de todo eso compromete al mundo que ha permitido que crezcan monstruos semejantes, a toda la Colombia del siglo XX. Hasta la madre debería haber previsto que daría a luz a un criminal, es tan repugnante la mentira implícita. Sigue:

Juzguen los lectores. Según el discurso oficial, el delito político, por las ventajas que comporta, debe desaparecer de una democracia como la nuestra. Pero hay que enrevesarlo, preservando sus beneficios, para imputárselo a quienes no lo han cometido: los que se alzaron en armas, no para cambiar el régimen constitucional (que en eso consiste el delito político en su forma más característica), sino para defenderlo, a ciencia y paciencia de los gobernantes de turno o hasta convocados por ellos.

Como ya he explicado, algo así es una acusación contra toda la sociedad colombiana. En una región las guerrillas comunistas imponen su régimen de terror, pero eso se considera altruista y debe quedar impune, caso de fracasar. Pero oponerse a eso no debe quedar impune, pues el derecho, que ha sido suprimido ahí, excluye de la impunidad a quienes no estén contra el gobierno. No, no es este fósil esclavista, son los demás colombianos que leen eso y no vomitan. Concluye Carlos Gaviria:

En el fondo, el mensaje implícito es preocupante: defender un gobierno como el actual (transgresor habilidoso de la Carta) debería ser delictuoso. Pero si se hace (además) por medios criminales atroces, merece el reconocimiento de beneficios.

¡Pero si se trata siempre de crímenes cometidos antes de este gobierno! ¿Qué tiene que ver defender a un gobierno como el actual? ¿Por qué medios no delictuosos se podrían defender los ciudadanos de la imposición de las FARC o el ELN? Es sencillo: secuestrar gente, cobrar vacunas, tirar cilindros, etc., es legal porque hay magistrados promoviéndolo. Tratar de impedirlo sin el uniforme que autoriza a ser asesinado es un crimen porque el ganadero o el finquero no tienen tanta labia. Colombia tiene que cambiar, tiene que comprender que los criminales ni siquiera son esos niños de la selva sino los embaucadores como este personaje

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27 candidatos fueron asesinados por el narcoterrorismo

28 10 2007

Las autoridades señalaron que de los 27 crímenes, 20 corresponden a candidatos inscritos, igualmente se estableció que en al menos tres de esos hechos, los móviles fueron vinculados a problemas personales de los candidato y no a acciones de grupos armados para torpedear la campaña.

El Gobierno Nacional reconoció que aunque en la campaña política que hoy culmina fueron asesinados menos candidatos, los atentados contra los dirigentes políticos se incrementaron de una manera preocupante

Las acciones de actores armados especialmente las Farc durante la campaña política dejaron como saldo además cuatro secuestrados y un número importante de aspirantes desplazados.

La mayor presión armada según datos oficiales se presentó en Huila, Valle, Antioquia y Tolima. Las principales víctimas de la violencia fueron los aspirantes a los concejos. La Viceministra del Interior María Isabel Nieto dijo que en la campaña se dispararon los atentados, llegando a 22 acciones directas contra candidatos y nueve contra sedes política, a pesar de esas agresiones este año murieron 10 candidatos menos que las elecciones del año 2.003

Aunque no se cuantificó el dato exacto de candidatos desplazados, el Gobierno reconoció que un número importante de actuales concejales que buscaban su reelección fueron incluidos en el plan de reubicación temporal dentro de sus departamentos por lo que eran trasladados a sus regiones para actos públicos y luego regresaban a lugares en los que se garantizara su seguridad.

La siguiente es la lista de candidatos asesinados durante la campaña.

* Freddy Enrique Obregón, aspirante a la Alcaldía de San Calixto, Norte de Santander, por el Partido Conservador
* Ramiro Rodríguez, candidato al Concejo de Garzón, Huila, por Convergencia Ciudadana
* Fabio de Jesús Baldelamar, candidato por la Alianza Social Indígena a la Alcaldía de Cartagena del Chairá, Caquetá
* Juan Manuel Caballero, candidato conservador a la Asamblea del Meta
* Julio César Morantes, aspiraba a la Alcaldía de Villarrica, Tolima por el Partido de la U
* William Valderrama, aspirante conservador al Concejo de Tuluá
* Key Berniel Cera, candidato del Movimiento Cívico Independiente al Concejo de Curumaní, Cesar-
* Jaír Antonio Correa, aspirante por el Partido de la U al Concejo de Buga
* Róbinson Salazar, aspirante por Alternativa Liberal al Concejo de Villavicencio, Meta
* Humberto Cabrera, inscrito por Apertura Liberal al Concejo de Curillo, Caquetá
* Anuar Yaver Cortés, candidato por el Partido Liberal a la Alcaldía de Aguachica, Cesar
* Alberto Martínez, candidato a la Alcaldía de Rioblanco, Tolima, por Convergencia Ciudadana
* Jairo Alberto Atehortúa, aspirante por el Liberalismo Social al Concejo de San Francisco, Antioquia
* Segundo Alfredo Moreno, candidato del Partido Liberal al Concejo de Ipiales, Nariño
* Manuel José García, aspirante por el Partido Afrocolombiano al Concejo de Algarrobo
* Jairo de Jesús Casanova, candidato liberal a la Alcaldía de Puerto Guzmán, Putumayo
* Freddy Borrero, candidato al Concejo de Yumbo por la Alianza Social Indígena
* Gustavo Arcila, aspirante al Concejo de Génova, Quindío, por el Partido Liberal
* Jesús Albeiro Montoya, aspiraba a la Alcaldía de Samaná, Caldas por el Partido de la U
* Javier Jaramillo, candidato a la Alcaldía de Morales, Cauca, por el Partido Liberal
* Widis Núñez, candidato por el Partido Conservador al Concejo de Santa Rosa, Bolívar
* Hildardo Antonio Toro, candidato de Alas Equipo Colombia al Concejo de Cocorná, Antioquia
* Medardo Vásquez, aspirante al Concejo de Cocorná por Convergencia Ciudadana
* Adolfo León Álvarez, candidato de Cambio Radical a la Alcaldía de Ataco
* Benjamín de Jesús Valbuena García, aspirante de Colombia democrática al Concejo de Toledo Antioquia
* Gratiniano Murcia candidato a la Alcaldía de Cartagena del Chaira
* Liliana Polania Aspirante a la Asamblea de Caquetá del partido Convergencia Ciudadana.

Fuente: El País de Cali

Las elecciones menos violentas en 10 años

Por Alfredo Rangel

(…)La opinión pública nacional se ha visto justamente conmovida por la oleada de violencia política durante las semanas previas a las elecciones de hoy. Esto ha llevado a algunos a concluir erróneamente que nuestra democracia está en las mismas condiciones de inseguridad de años anteriores. La verdad es que, a pesar de esa equivocada percepción, el país ha avanzado mucho en recuperar la libertad política y la seguridad en los procesos electorales. De hecho, las que hoy culminan han sido las elecciones menos violentas de los últimos diez años. Un triunfo de la Seguridad Democrática.

Datos al canto. Según un estudio de la Fundación Seguridad y Democracia, en 1997 hubo 133 homicidios y 434 secuestros relacionados con el proceso electoral de entonces, lo que afectó a 211 municipios, esto es, el 20 por ciento del total. En el año 2000, los homicidios fueron 114 y los secuestros 133, en 157 municipios. En el 2003 hubo 94 homicidios y 35 secuestros, en 88 municipios. Durante el presente proceso electoral las cifras descendieron a 64 homicidios, 12 secuestros y los municipios afectados bajaron a 62, o sea, 5 por ciento del total. En resumen: con relación a las elecciones de hace 10 años, esta vez tuvimos 2 veces menos homicidios, 36 veces menos secuestros y 3,5 veces menos municipios violentos. Así, afortunadamente para nuestra democracia, resultaron exagerados los vaticinios de la Misión de Observación Electoral, MOE, que estimó en 339, o sea, el 30 por ciento, los municipios con riesgo alto y extremo de violencia.

Este descenso de la violencia electoral tiene tres explicaciones: la desmovilización de los paramilitares, el debilitamiento de la guerrilla y la casi desaparición -por el debilitamiento de ambos- del enfrentamiento entre esos grupos irregulares. En efecto, el paramilitarismo pasó de tener 16 mil hombres en armas dedicados principalmente a mantener y expandir su control político de las regiones, a tener solo 3 mil hombres ocupados mayormente en el narcotráfico, la extorsión, el robo de combustibles, etc.

Por su parte, el Eln pasó de 4.500 hombres a unos 1.200, y de realizar 538 secuestros en el primer año del gobierno de Uribe a solo 20 secuestros en el último año. Las Farc, por primera vez en su historia, tuvieron un descenso en el número de combatientes, de unos 18 mil a cerca de 14 mil. Pero su actividad armada ha descendido mucho más: sus retenes ilegales, por ejemplo, pasaron de 278 en el 2002 a 96 en el 2006, o sea, una disminución del 70 por ciento. Sobra decir que en estas elecciones las Farc no hicieron una demostración de fuerza sino de debilidad pues, siendo los principales ejecutores de la reciente violencia electoral, no lograron su propósito de sabotear los comicios en los municipios donde se encuentran sus frentes. Las autoridades se lo impidieron. (…)





La disyuntiva

27 10 2007

Por: Jaime Ruiz

En una ocasión en que comentaba las elecciones chilenas en que salió elegida la señora Bachelet, Mario Vargas Llosa se sorprendía de la tranquilidad que se respiraba en el país, nadie temía que nada fuera a cambiar fatalmente fuera cual fuera el resultado de los comicios. La sorpresa del novelista venía de que cada elección en la mayoría de nuestros países es una apuesta casi de vida o muerte y no es imposible que se desate una catástrofe sangrienta como resultado del forcejeo de las facciones.

Las elecciones que se celebran este domingo en Colombia de nuevo ponen a la gente a escoger el camino de la catástrofe o el de la recuperación, y es muy probable que escoja el de la catástrofe, no tanto por perversidad o estupidez, sino por la indolencia de permitir que las minorías organizadas decidan por la mayoría.

Mientras que en numerosas regiones varias decenas de candidatos han sido asesinados o forzados a renunciar a su candidatura para favorecer a los candidatos del Polo Democrático o de algún sector del Partido Liberal que es útil a las FARC, en Bogotá (donde esas presiones son minoritarias y los cilindrazos tienden a ser más bien de varios millones de pesos dirigidos a los controladores de redes de “maquinaria”) aparece mejor situado en las encuestas un candidato apoyado por esos mismos beneficiados de la “lucha por la justicia social”.

Es decir, en Bogotá tiene grandes posibilidades de ocurrir que la gente premie con su voto a los que no piden a las FARC su desmovilización y ni siquiera les reprochan esos asesinatos recientes. Pero no importan los que votan por ese candidato, que en ningún caso llegarán a ser una cuarta parte de los que pueden votar, sino los abstencionistas y los que votan por candidatos sin esperanza, como si el resultado de su elección correspondiera a una transacción con su conciencia y los destinos de la ciudad importaran menos que el bienestar derivado de votar por idealismo.

La situación prueba algo que para muchos colombianos es difícil de digerir: que los problemas del país no tienen otro origen que los valores dominantes y que fenómenos como la guerrilla y el narcotráfico son verdaderamente representativos de la sociedad, en absoluto el fruto de circunstancias particulares en algunas regiones o de la oportunidad que genera la prohibición de las drogas. Puesta a escoger entre la estabilidad democrática y el ciclo caos-dictadura, la población colombiana, como la del resto de Sudamérica, más bien escogerá la segunda opción.

No está de más detenerse un poco a analizar al personaje que aspira a la alcaldía por esa facción. A diferencia de los demás líderes, descendientes de las familias bogotanas que se repartían los cargos de alto nivel ya en el siglo XIX, Samuel Moreno tiene algo de advenedizo, pues su pertenencia a la oligarquía le viene del golpe de Estado que dio su abuelo en 1953. Es claramente lo contrario de esos intelectuales que encandilan a la masa de lambones que conforman las clases altas capitalinas explotando el manual de retórica, es un individuo de rendimiento discreto que en cambio brilla por el evidente disfrute de los lujos que aspiran los demás a tener.

Característico de esa clase de magnates que heredan una serie de relaciones y la lealtad de algunas gentes que tuvieron acceso al poder o soñaron con tenerlo en otras épocas es su disponibilidad ideológica: es la clase de personas que conformaban el congreso que absolvió a Samper y que aun se destacaron defendiendo al cuestionado presidente financiado por el Cartel de Cali. En ese papel, Moreno encontraba amigos y apoyos para cimentar su carrera y asegurarse la copiosa renta que la sociedad colombiana asigna a los congresistas que conservan el puesto.

Es importante hacer hincapié en esas características porque la guerra sucia de los medios contra el personaje lleva a engaño a muchos. Él no es un activista revolucionario que crea en la necesidad de destruir el Estado de los opresores reaccionarios sino más bien un miembro de una familia de esa clase de opresores. Cuando hace unas declaraciones de legitimación de la guerrilla, aun de la que tomó la bandera del supuesto triunfo electoral de su abuelo en 1970, no manifiesta su punto de vista ideológico sino que recita la retórica que conviene a su carrera política en el denostado Congreso colombiano.

Se preguntaba sor Juana Inés de la Cruz en unos versos famosos “¿Y quién es más de culpar / aunque cualquiera mal haga, / la que peca por la paga / o el que paga por pecar?”. El señorito Moreno Rojas se muestra en esa entrevista legitimador de la lucha armada y aun de las dictaduras, pero ¡él peca por la excelente paga que tienen los congresistas en Colombia, amén de la infinidad de negocios a que tienen acceso! El problema es esa sociedad que tolera esas declaraciones, esos cientos de miles de bogotanos acomodados que efectivamente están siempre del lado de los dictadores como Fidel Castro (que era a quien aludía Samuel Moreno al hablar de dictadores).

Uno de los pretextos de la retórica comunista en Colombia es la rebelión contra la corrupción de las clases oligárquica. Este candidato consigue ser una síntesis de la mentira de esa retórica: es la corrupción de las clases oligárquicas la que produce esos sueños de despojo y atropello que se cristalizan en el proyecto comunista. La asociación de Samper con el Cartel de Cali no es menos grave que el apoyo que buscó en los comunistas y en los otros grupos de ex guerrilleros que ejercían en el Congreso de lobbistas de Santodomingo. Algún día se sabrá cuánto influyó todo eso en el ascenso de las FARC en esos años. Lo que significó para los colombianos humildes el despilfarro espantoso que significó mantener viajando a todos esos intelectuales por medio mundo ya se conoció en la miseria de los años de cambio de siglo.

Como si este revolucionario no tuviera suficiente con encarnar aquello que sus socios políticos dicen combatir, se da la circunstancia de que el movimiento que acaudilló su abuelo estaba formado en buena medida por ex militares y ex policías: ahora el nieto es candidato del partido que con el pretexto del DIH legitima tranquilamente que se asesine a militares y a policías. Y en aras de ocupar esos puestos formidables en que se hacen los grandes negocios, como los que según muchos bumangueses caracterizaron la gestión de su hermano en esa ciudad, ¡hasta viene a decir que el M-19 era parte de la Anapo! Pero se trataba de grupos de estudiantes comunistas de las universidades de elite que buscaban ser la vanguardia de un movimiento popular al que darían contenido con su programa guevarista.

La victoria de ese caballero se entenderá en el Secretariado de las FARC como una muestra de respaldo a su lucha, pues se trata del partido que exige la negociación de las leyes con la banda asesina con la complicidad tácita de TODOS los formadores de opinión de los grandes medios. Esa presión por la negociación, por el intercambio humanitario (en campañas por ese noble fin la administración Garzón se gastó cientos de millones), por el DIH y muchas otras nobles metas es la principal arma de guerra de las FARC, por eso el apoyo al PDA en su página web y en las regiones a través de la lucha armada (que es como se llama en la jerga de esas gentes a los asesinatos).

Ojalá que a los asesinados y secuestrados de los próximos años nadie les llegue a reprochar el haber permitido que la banda se recuperara y la guerra civil se reavivara. Pero también se podría pensar lo mismo de las víctimas adultas y educadas de varias décadas: su martirio tenía algo de vicio, muy pocos de ellos habían hecho algo para impedir que reinaran los carteles criminales, puede que ni siquiera un voto con sentido cívico.





LAS ELECCIONES QUE SE AVECINAN

25 10 2007

Por: Hi6uera [Politicario]

 

Es bien sabido que las elecciones son el mecanismo del cual se nutre la democracia representativa. Un sistema electoral fundado sobre la competencia deberá ser libre y procurará la garantía de que cualquier programa o persona sea elegida. Las elecciones deben partir pues de una claridad total, puesto que los vicios y errores que se den en los periodos electorales son, necesariamente vicios y errores de la democracia.

Colombia, al ser un país carente de cultura democrática, y al estar sumido en un conflicto armado interno enmarcado en la corrupción y el narcotráfico, se nos presenta como un régimen político democrático imperfecto y dudoso. La democracia en Colombia se reduce a la acción de depositar un voto en las urnas. Lejos estamos de aquella democracia entendida en sentido literal como una cultura cívica regida por unos marcos legales.

La trashumancia y compra de votos, los vicios propios del escrutinio, la desvinculación del sector rural con las urbes, la presión de grupos armados, la intimidación, y la ignorancia y apatía generalizada en la población son una muestra de la ausencia de una cultura democrática en el país. Partiendo de esta innegable realidad se puede decir que las próximas elecciones serán un ejercicio democrático vacuo y miope, serán solo un intento de democracia.


Por mas que el sector institucional pretenda darle confianza a la “sociedad civil”, hay muchos hechos ineludibles que alarman al pueblo y que sirven como espejos que nos enseñan lo lejos que estamos de tener una autentica democracia representativa. Hasta el día de hoy van mas de 20 candidatos asesinados, la Misión de Observación Electoral MOE afirmó hace unos días que había al menos 500 municipios en riesgo –donde no habrán elecciones libres.- el gobierno respondió que este estudio tenía claros fines políticos, puede ser verdad, como también puede que no, pero de esos 576 municipios si hay al menos, según Semana, unos 100 municipios, es decir, un 10% del país. No se puede ser tan ingenuo como para creer que las elecciones del próximo fin de semana estarán libres de contrariedades.

Hay otro factor interesante que debe ser analizado en estas elecciones: el factor personalista de los candidatos. Las elecciones se nos presentan como momentos en los que los ciudadanos elegimos a nuestros representantes, esta elección puede depender de muchos factores, tales como los programas políticos que están en disputa, y los actores políticos de la contienda. Estos últimos poseen una exacerbada relevancia en el ámbito nacional, aquí no se eligen programas, se eligen personas.

Ane-Marie Gingras, haciendo referencia a la personalización en la política afirma: “el hecho de poner el acento en los individuos, cuando se dan explicaciones sobre el Estado y la vida parlamentaria y partidaria, implica el riesgo de que la política aparezca como una mera lucha entre personalidades públicas.” Y agrega: “Limitar de ese modo el marco explicativo de los acontecimientos provoca una descontextualización de los problemas, un ocultamiento de los fenómenos estructurales y las cuestiones en juego, un olvido histórico, una negación de las relaciones de poder que existen en la sociedad y, por ultimo, la desaparición de las tendencias sociológicas.”

Para terminar: ¿Votará usted por un programa o por una persona, lo hará libremente o condicionado por la opinión de algún conocido?, ¿lo hará teniendo pleno conocimiento de las propuestas del candidato?, ¿elegirá ud al candidato mas popular simplemente por que es popular? ¿sabe cuales son las propuestas del resto de candidatos?…bueno, se pueden formular muchísimas preguntas, lo mas importante es que se vote a conciencia y no se ataque a la democracia botando el voto.





SamuEL no sabe como hará el Metro en Bogotá

24 10 2007

Este tipo cree que el gobierno nacional no le quiere ayudar y por eso no entiende que los recursos nacionales están comprometidos hasta el 2011 en proyectos de sistemas masivos en ciudades medianas y pequeñas. 

v     Pereira: Megabús

v     Manizales: Cosmobús

v     Cali: MIO

v     Medellín: Metroplús

v     Cartagena: Transcaribe 

v     Y las que faltan.  

No depende de Uribe ni del próximo presidente en su primer año de gobierno. Hagamos cuentas: Los recursos están comprometidos hasta el 2011, osea que Uribe termina su gobierno y sigue otro y ese otro no podrá en un año ayudarle a SamuEL. SamuEL gobernará los años: 2008,09, 10 y 11 ¿Cómo hará el metro? 





SamuEl Moreno dijo que compraría votos

22 10 2007

Como cualquier mafioso, reconoció de manera cínica que compraría votos. ¿Esa es la parte democrática del Polo y el señor SamuEl? Basados en campañas de difamación, bajas, calumniosas y sucias es que han subido al señor SamuEl.

Pero ayer él mismo reconoció sus prácticas políticas y que además es un candidato deshonesto, mentiroso y lo peor es que juega con la dignidad de las personas al comprar votos. No vote mal como lo dicen sus aduladores ignorantes, vote a conciencia y tenga en cuenta que su voto no tiene precio.

En qué se basan los bogotanos que dicen que votar por Samuel es “voto inteligente”? ¿Lo conocen? ¿Qué trayectoria tiene él en Bogotá? ¿Saben de dónde salió, saben qué fama tiene su familia en Bucaramanga?

Muy mal señor SamuEl alcalde o mejor SamuEl Corrupto, clientelista y politiquero.





Los Chávez Brothers y sus burradas

17 10 2007

La inteligencia de Mico-Mandante Chávez y su hermano Adán es muy alta. Hicieron un ridículo mundial debido a su inteligencia. Aunque no lo crean los hermanos Chávez, Adán y Hugo no saben leer el reloj y así planean censurar a la prensa a través de su reforma estatista y totalitaria. ¡Disfruten es video! Y ojalá compren maíz pira.