El computador de Raúl Reyes muestra nexos de Rafael Correa y Chávez con las FARC

2 03 2008

Después de una enérgica respuesta de Rafael Correa a las excusas colombianas, el gobierno de Álvaro Uribe revelará los nexos de Rafael Correa, con las Farc.

En operativo que dio muerte a Raúl Reyes fueron encontrados 3 computadores con vital información, entre ella, lo nexos del presidente de Ecuador Rafael Correa con las FARC y más especialmente con Raúl Reyes.

Parece ser que la pataleta que dio Correa con la expulsión del embajador colombiano en su país, no es más que una maniobra ditractora del presidente del Ecuador.

El presidente Chávez también estaría involucrado con Reyes y por este motivo llamó a Correa a ponerse a la ofensiva contra Colombia y contra Álvaro Uribe.

Así que las relaciones entre Colombia Y Ecuador no están al filo de la ruptura por la incursión colombiana, sino por los nexos de los bolivarianos con las FARC.





La siniestra hipocresía de Rafael Correa y Hugo Chávez

2 03 2008

“Tras guardar un minuto de silencio, Hugo Chávez ha arremetido contra Uribe, al que ha tachado de “criminal que dirige una banda de criminales”, y le ha acusado de provocar una guerra con Ecuador. Ha ordenado mandar 10 batallones, incluídos carros de combate y aviones, a la frontera y ha ordenado cerrar la Embajada de Venezuela en Bogotá.
Noticias24.com

Convertir a las víctimas en victimarios y a los invasores en invadidos: esa es la clave mágica del propagandismo totalitario. Lo postuló por primera vez la pensadora judeo-alemana Hannah Arendt al desentrañar la hipócrita dialéctica del totalitarismo fascista: culpar a los judíos de males de los que eran sus principales víctimas. Y encontrar así el pretexto para exterminarlos. Incineró a seis millones y por poco los extirpa del planeta. Culpable no era Hitler, ni las SS ni la GESTAPO: era el pobre abastero de la esquina. Su pecado: practicar otra religión que la dominante. Incendió el Reichstag: culpó a los comunistas. Invadió Polonia. Culpó a los polacos. Perdió la guerra. Culpó a los alemanes.

Es la dialéctica de la siniestra hipocresía que hoy emplea Hugo Chávez frente al legítimo derecho de los colombianos, de su presidente Álvaro Uribe y de sus Fuerzas Armadas de combatir a quienes subvierten el orden y le declaran la guerra – armas en la mano y con todo un ejército – al estado de derecho en la vecina república. Permite de manera absolutamente descarada la invasión de nuestro territorio a sus aliados de las narcoguerrillas colombianas. Y sirve de cómplice al presidente del Ecuador Rafael Correa en su indignado reclamo por la muerte de Raúl Reyes a 1.800 metros de la frontera con Colombia. Pero ambos, Chávez y Correa silencian de manera ostentosa la invasión practicada por sus aliados de las FARC a sus respectivos territorios.

Arde en indignación el teniente coronel y amenaza con desatar la guerra contra Colombia si su ejército osa tocar el santuario de las FARC en territorio fronterizo venezolano. Y envía tropas, carros de combate y aviones a resguardarlos de un posible ataque desde territorio colombiano. Cerrando de paso nuestra – no suya y personal – embajada en Bogotá. Pero no se indigna por la presencia de Raúl Reyes en territorio ecuatoriano. Ni alza la voz contra los comandantes de las FARC que han establecido campamentos para sus tropas en la Guajira venezolana y se pasean a lo largo de nuestras fronteras como Pedro por su casa.

¿Quién tiene la razón: las narcoguerrillas de Marulanda y Raúl Reyes que le han declarado la guerra al Estado y a la sociedad colombianas o el presidente de la república de Colombia, reelecto con una abrumadora mayoría de sus electores y que en su guerra de Estado contra las narcoguerrillas cuenta con el respaldo casi unánime de su ciudadanía? ¿El estado vecino con quien mantenemos lazos históricos de vecindad o las narcoguerrillas que amenazan con su disolución? Guarda Hugo Chávez un minuto de silencio por la muerte de un terrorista y forajido, sus voceros se refieren al jefe de las FARC como al “Señor” Raúl Reyes, a las FARC como “Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército Popular”, exigen se les reconozca carácter beligerante y descalifican la cruzada del gobierno colombiano contra sus insurgentes como si se tratara de “una guerra privada de Álvaro Uribe”. Goebbels no lo haría mejor.

¿Por qué no reclaman Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Cilia Flores, el ministro de la defensa y quienes tienen el deber y la obligación por velar por nuestra soberanía por la invasión de los irregulares colombianos a nuestro territorio? ¿Por qué no le ponen freno a sus desmanes, secuestros, asesinatos y cobro de vacunas en nuestros estados fronterizos? ¿Por qué les brindan respaldo, les proveen de identidad, los alojan en Fuerte Tiuna? Porque forman parte del tinglado político del expansionismo chavista. ¿Por qué no lo hace Rafael Correa? Porque recibe precisas instrucciones de Hugo Chávez, a quien le debe su presidencia.

De allí la gravedad que reviste la desaparición de Raúl Reyes para el expansionismo chavista. Es un golpe mortal a su delirante proyecto de la Gran Colombia. Que se vaya despidiendo.

Encontró en Uribe la horma de su zapato. Y en nuestro pueblo el vengador justiciero que lo sacará más temprano que tarde del poder que envilece. Le está llegando su hora. De nada le servirá su indignación.

LA HORMA DE SU ZAPATO
Antonio Sánchez García





UN GOLPE DEVASTADOR: Dado de baja Raúl Reyes

2 03 2008

La muerte del Nº 1 de las FARC, Raúl Reyes, constituye un golpe devastador a las narcoguerrillas colombianas. Descabeza su alto mando, le priva a las FARC de su máxima representación internacional y muy posiblemente hundirá definitivamente a la insurgencia colombiana en el caos y la desintegración. Sumada a la pérdida de sus principales financistas, la pérdida del Nº 1 – Marulanda no es más que un anciano emblemático, sin poder real – de las FARC anticipa su aniquilación como factor político-militar del escenario colombiano.

No es un golpe de fortuna, sino el premio a la tenacidad, el coraje y la decisión de un jefe de Estado que no ha vacilado en dirigir una guerra no sólo contra las narcoguerrillas, la subversión y el totalitarismo, sino contra la pusilanimidad y la carencia de sentido de Estado en los sectores políticos neogranadinos, que han estado dispuestos a rendirse al supuesto poderío militar y someterse al chantaje de quienes no deben ser tolerados bajo ninguna circunstancia. Uribe demuestra ser no sólo un gran estratega político. Es también un muy importante comandante de fuerza. Dispuesto a jugarse el todo por el todo por sus causas, como lo demostrara, también exitosamente, en Villavicencio.

Lógico aunque aberrante el criterio de quienes reclaman por la oportunidad del combate que segara la vida de Reyes y muy posiblemente de su mujer, la hija de Marulanda y otra docena de terroristas. Que el presidente Sarkozy y otros demócratas europeos ajenos al conflicto que se vive en Latinoamérica privilegien su interés por la vida de la Sra. Betancourt sobreponiéndolo al interés de millones y millones de colombianos y latinoamericanos, denota sin duda cierto desprecio por nuestra propia capacidad de gobierno. Y la crónica debilidad de las democracias europeas ante el asalto a la democracia y la institucionalidad por parte de los caudillos militares y civiles decididos a mantenernos de por vida en los aledaños del progreso y la civilización. Es la seducción del realismo mágico que ejercen sargentones y guerrilleros, politicastros e intelectuales que anteponen la sensiblería folklorizante de revoluciones macondianas a la racionalidad moderna que exigimos quienes queremos emanciparnos del yugo de la estupidez y el subdesarrollo.

La caída de Reyes vuelve a darle credibilidad al gobierno colombiano, que aseguraba que las FARC se encontraban acorraladas y que cualquier gesto de complacencia no tenía otro objetivo que tenderles un salvavidas para evitar la hecatombe. Demuestra, al mismo tiempo, la creciente soledad en que se hunde un proyecto de desestabilización continental que ante el acorralamiento a que se ve sometido por la ciudadanía venezolana, opta por ampliar los ámbitos del conflicto extendiéndolo a la vecina república.

Así no sea reconocido: la caída de Reyes, a pocas horas de la renuncia definitiva de Fidel Castro, constituye otro golpe mortal a las pretensiones imperiales del teniente coronel. Sin duda, un triunfo para la democracia en la región.

UN GOLPE DEVASTADOR
Antonio Sánchez García
Especial para Noticias24.com