Colombia sale de la lista negra

24 03 2008

 “Los logros en materia de seguridad impulsan el despegue económico – El país andino crece por encima de la media de América Latina

En Colombia hay vida más allá de la guerrilla y el narcotráfico. En seis años, el país ha salido de la sima de la crisis económica y de la violencia desbocada para estrenar un clima inaudito de optimismo. De codearse con Afganistán y Nigeria en las listas negras de los Estados parias, Colombia ha pasado a encabezar las estadísticas de crecimiento de América Latina y es hoy objetivo codiciado de la inversión extranjera. La clave, dicen los expertos, está en los logros en materia de seguridad.

La popularidad de Álvaro Uribe se ha disparado y hoy alcanza el 84%
Sólo México, Brasil y Chile superan a Colombia en inversión extranjera

Bogotá ofrece en estos días una imagen desconocida. Buena parte de sus ocho millones de habitantes se han ido de vacaciones y los eternos trancones (embotellamientos) han cedido el paso a avenidas desiertas. “Cuando yo llegué, a finales de los noventa, no podías salir de la capital por carretera”, cuenta un empresario español. “Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y los paramilitares se habían tomado el país. Vivíamos en un estado de terror”.

La bandera de la seguridad aupó al conservador Álvaro Uribe a la presidencia en 2002. Uribe prometió que el Estado recuperaría el control territorial con un combate sin cuartel a los grupos armados y al narcotráfico, y con programas sociales. “Y lo logró. Su estrategia de Seguridad Democrática tiene un respaldo generalizado”, reconoce Alfonso Cuéllar, editor jefe de Semana, la revista política más influyente. “Hoy el país es otro. Con dificultades, pero es otro”. Las FARC están acorraladas. La mitad de sus efectivos (unos 10.000 guerrilleros) se han acogido a los programas de reinserción, junto a 30.000 paramilitares. Los secuestros y atentados han dejado de protagonizar los noticieros. Los analistas coinciden: la seguridad ha generado un “círculo virtuoso” de confianza, inversiones, consumo y crecimiento que explica el despegue colombiano.

Los altos precios de las materias primas (petróleo, carbón, café) redondean una coyuntura propicia. En apenas unos años, la economía ha pasado de la recesión a crecer un 7,4% en 2007, muy por encima de la media latinoamericana (5,5%). Los capitales nacionales están regresando. Los centros comerciales y los restaurantes se multiplican en las ciudades y se nutren de la expansión de la clase media.

Con más de 5.000 millones de euros anuales en los tres últimos años, Colombia es hoy uno de los principales destinos de inversión extranjera en América Latina, sólo superado por México, Brasil y Chile. El interés está puesto, sobre todo, en hidrocarburos, servicios, agroindustria y biocombustibles, con el desarrollo de la palma africana.

Si en el foro de Davos de 2003 Uribe fue recibido por un auditorio escéptico, en el mismo escenario, el pasado enero, su agenda se vio saturada de reuniones con directivos de grandes empresas. Lo mismo ha ocurrido con el Encuentro Empresarial Hispano Colombiano: de las diez compañías que lo inauguraron en 2002 se pasó a casi un centenar el año pasado.

“Ha mejorado la seguridad física, pero también la seguridad jurídica”, dice otro empresario español. “Colombia cuenta además con una mano de obra más cualificada y, sobre todo, con una certidumbre y un consenso nacional que contrastan con la inestabilidad de los vecinos”.

“Ha habido harta mejoría, sí señor. Este presidente nos ha colaborado”. José Gregorio tiene más trabajo en el taxi, dice, porque “como hay menos delincuencia, viene más turismo y más gente del exterior”. Su mujer, que vendía aguacates en un puesto callejero, ha pasado a engrosar las listas del empleo asalariado privado, que en los últimos años ha crecido un promedio anual del 5% (750.000 puestos de trabajo). La pobreza ha caído (del 56% al 45% entre 2002 y 2006, según Naciones Unidas) y el paro, que alcanzó el 22% en 2000, ronda el 10%.

Hay, sin duda, flancos vulnerables, como la alta dependencia del exterior. La recesión que se avecina en EE UU y las difíciles relaciones con Venezuela, sus dos principales mercados, han llevado a rebajar la expectativa de crecimiento para 2008 al 5%.

En este panorama, la sombra de Uribe empieza a eclipsar a los partidos políticos. Los grupos coaligados con el Gobierno se van desdibujando. El opositor Polo Democrático, que ha logrado avances emblemáticos (como la alcaldía de Bogotá) se debate entre “las visiones dogmáticas del siglo XX y la izquierda del siglo XXI”, en palabras del senador Gustavo Petro, una de sus voces más lúcidas. Petro asegura que “el actual periodo de bonanza” está demasiado atado a los capitales especulativos y al narcotráfico. Sin embargo, la mayoría de los economistas señala que el dinero de la cocaína, al contrario de lo que ocurría en los años noventa, es hoy marginal en las inversiones.

El apoyo popular a Álvaro Uribe se ha disparado tras los últimos golpes contra las FARC y alcanza hoy el 84%. “Es algo histórico. Los intentos de reelección habían fracasado siempre, y Uribe lo logró en 2006 con un 62% de los votos”, explica Alfonso Cuéllar.

La progresiva centralización del poder, algún caso de corrupción de funcionarios o el escándalo de los vínculos de políticos con grupos paramilitares, que salpicó al partido gubernamental, no han hecho mella en el presidente. Una campaña de recogida de firmas para modificar la Constitución y permitir que Uribe pueda optar a un tercer mandato va viento en popa.

Fuente: El País de España





UN GOLPE DEVASTADOR: Dado de baja Raúl Reyes

2 03 2008

La muerte del Nº 1 de las FARC, Raúl Reyes, constituye un golpe devastador a las narcoguerrillas colombianas. Descabeza su alto mando, le priva a las FARC de su máxima representación internacional y muy posiblemente hundirá definitivamente a la insurgencia colombiana en el caos y la desintegración. Sumada a la pérdida de sus principales financistas, la pérdida del Nº 1 – Marulanda no es más que un anciano emblemático, sin poder real – de las FARC anticipa su aniquilación como factor político-militar del escenario colombiano.

No es un golpe de fortuna, sino el premio a la tenacidad, el coraje y la decisión de un jefe de Estado que no ha vacilado en dirigir una guerra no sólo contra las narcoguerrillas, la subversión y el totalitarismo, sino contra la pusilanimidad y la carencia de sentido de Estado en los sectores políticos neogranadinos, que han estado dispuestos a rendirse al supuesto poderío militar y someterse al chantaje de quienes no deben ser tolerados bajo ninguna circunstancia. Uribe demuestra ser no sólo un gran estratega político. Es también un muy importante comandante de fuerza. Dispuesto a jugarse el todo por el todo por sus causas, como lo demostrara, también exitosamente, en Villavicencio.

Lógico aunque aberrante el criterio de quienes reclaman por la oportunidad del combate que segara la vida de Reyes y muy posiblemente de su mujer, la hija de Marulanda y otra docena de terroristas. Que el presidente Sarkozy y otros demócratas europeos ajenos al conflicto que se vive en Latinoamérica privilegien su interés por la vida de la Sra. Betancourt sobreponiéndolo al interés de millones y millones de colombianos y latinoamericanos, denota sin duda cierto desprecio por nuestra propia capacidad de gobierno. Y la crónica debilidad de las democracias europeas ante el asalto a la democracia y la institucionalidad por parte de los caudillos militares y civiles decididos a mantenernos de por vida en los aledaños del progreso y la civilización. Es la seducción del realismo mágico que ejercen sargentones y guerrilleros, politicastros e intelectuales que anteponen la sensiblería folklorizante de revoluciones macondianas a la racionalidad moderna que exigimos quienes queremos emanciparnos del yugo de la estupidez y el subdesarrollo.

La caída de Reyes vuelve a darle credibilidad al gobierno colombiano, que aseguraba que las FARC se encontraban acorraladas y que cualquier gesto de complacencia no tenía otro objetivo que tenderles un salvavidas para evitar la hecatombe. Demuestra, al mismo tiempo, la creciente soledad en que se hunde un proyecto de desestabilización continental que ante el acorralamiento a que se ve sometido por la ciudadanía venezolana, opta por ampliar los ámbitos del conflicto extendiéndolo a la vecina república.

Así no sea reconocido: la caída de Reyes, a pocas horas de la renuncia definitiva de Fidel Castro, constituye otro golpe mortal a las pretensiones imperiales del teniente coronel. Sin duda, un triunfo para la democracia en la región.

UN GOLPE DEVASTADOR
Antonio Sánchez García
Especial para Noticias24.com





27 candidatos fueron asesinados por el narcoterrorismo

28 10 2007

Las autoridades señalaron que de los 27 crímenes, 20 corresponden a candidatos inscritos, igualmente se estableció que en al menos tres de esos hechos, los móviles fueron vinculados a problemas personales de los candidato y no a acciones de grupos armados para torpedear la campaña.

El Gobierno Nacional reconoció que aunque en la campaña política que hoy culmina fueron asesinados menos candidatos, los atentados contra los dirigentes políticos se incrementaron de una manera preocupante

Las acciones de actores armados especialmente las Farc durante la campaña política dejaron como saldo además cuatro secuestrados y un número importante de aspirantes desplazados.

La mayor presión armada según datos oficiales se presentó en Huila, Valle, Antioquia y Tolima. Las principales víctimas de la violencia fueron los aspirantes a los concejos. La Viceministra del Interior María Isabel Nieto dijo que en la campaña se dispararon los atentados, llegando a 22 acciones directas contra candidatos y nueve contra sedes política, a pesar de esas agresiones este año murieron 10 candidatos menos que las elecciones del año 2.003

Aunque no se cuantificó el dato exacto de candidatos desplazados, el Gobierno reconoció que un número importante de actuales concejales que buscaban su reelección fueron incluidos en el plan de reubicación temporal dentro de sus departamentos por lo que eran trasladados a sus regiones para actos públicos y luego regresaban a lugares en los que se garantizara su seguridad.

La siguiente es la lista de candidatos asesinados durante la campaña.

* Freddy Enrique Obregón, aspirante a la Alcaldía de San Calixto, Norte de Santander, por el Partido Conservador
* Ramiro Rodríguez, candidato al Concejo de Garzón, Huila, por Convergencia Ciudadana
* Fabio de Jesús Baldelamar, candidato por la Alianza Social Indígena a la Alcaldía de Cartagena del Chairá, Caquetá
* Juan Manuel Caballero, candidato conservador a la Asamblea del Meta
* Julio César Morantes, aspiraba a la Alcaldía de Villarrica, Tolima por el Partido de la U
* William Valderrama, aspirante conservador al Concejo de Tuluá
* Key Berniel Cera, candidato del Movimiento Cívico Independiente al Concejo de Curumaní, Cesar-
* Jaír Antonio Correa, aspirante por el Partido de la U al Concejo de Buga
* Róbinson Salazar, aspirante por Alternativa Liberal al Concejo de Villavicencio, Meta
* Humberto Cabrera, inscrito por Apertura Liberal al Concejo de Curillo, Caquetá
* Anuar Yaver Cortés, candidato por el Partido Liberal a la Alcaldía de Aguachica, Cesar
* Alberto Martínez, candidato a la Alcaldía de Rioblanco, Tolima, por Convergencia Ciudadana
* Jairo Alberto Atehortúa, aspirante por el Liberalismo Social al Concejo de San Francisco, Antioquia
* Segundo Alfredo Moreno, candidato del Partido Liberal al Concejo de Ipiales, Nariño
* Manuel José García, aspirante por el Partido Afrocolombiano al Concejo de Algarrobo
* Jairo de Jesús Casanova, candidato liberal a la Alcaldía de Puerto Guzmán, Putumayo
* Freddy Borrero, candidato al Concejo de Yumbo por la Alianza Social Indígena
* Gustavo Arcila, aspirante al Concejo de Génova, Quindío, por el Partido Liberal
* Jesús Albeiro Montoya, aspiraba a la Alcaldía de Samaná, Caldas por el Partido de la U
* Javier Jaramillo, candidato a la Alcaldía de Morales, Cauca, por el Partido Liberal
* Widis Núñez, candidato por el Partido Conservador al Concejo de Santa Rosa, Bolívar
* Hildardo Antonio Toro, candidato de Alas Equipo Colombia al Concejo de Cocorná, Antioquia
* Medardo Vásquez, aspirante al Concejo de Cocorná por Convergencia Ciudadana
* Adolfo León Álvarez, candidato de Cambio Radical a la Alcaldía de Ataco
* Benjamín de Jesús Valbuena García, aspirante de Colombia democrática al Concejo de Toledo Antioquia
* Gratiniano Murcia candidato a la Alcaldía de Cartagena del Chaira
* Liliana Polania Aspirante a la Asamblea de Caquetá del partido Convergencia Ciudadana.

Fuente: El País de Cali

Las elecciones menos violentas en 10 años

Por Alfredo Rangel

(…)La opinión pública nacional se ha visto justamente conmovida por la oleada de violencia política durante las semanas previas a las elecciones de hoy. Esto ha llevado a algunos a concluir erróneamente que nuestra democracia está en las mismas condiciones de inseguridad de años anteriores. La verdad es que, a pesar de esa equivocada percepción, el país ha avanzado mucho en recuperar la libertad política y la seguridad en los procesos electorales. De hecho, las que hoy culminan han sido las elecciones menos violentas de los últimos diez años. Un triunfo de la Seguridad Democrática.

Datos al canto. Según un estudio de la Fundación Seguridad y Democracia, en 1997 hubo 133 homicidios y 434 secuestros relacionados con el proceso electoral de entonces, lo que afectó a 211 municipios, esto es, el 20 por ciento del total. En el año 2000, los homicidios fueron 114 y los secuestros 133, en 157 municipios. En el 2003 hubo 94 homicidios y 35 secuestros, en 88 municipios. Durante el presente proceso electoral las cifras descendieron a 64 homicidios, 12 secuestros y los municipios afectados bajaron a 62, o sea, 5 por ciento del total. En resumen: con relación a las elecciones de hace 10 años, esta vez tuvimos 2 veces menos homicidios, 36 veces menos secuestros y 3,5 veces menos municipios violentos. Así, afortunadamente para nuestra democracia, resultaron exagerados los vaticinios de la Misión de Observación Electoral, MOE, que estimó en 339, o sea, el 30 por ciento, los municipios con riesgo alto y extremo de violencia.

Este descenso de la violencia electoral tiene tres explicaciones: la desmovilización de los paramilitares, el debilitamiento de la guerrilla y la casi desaparición -por el debilitamiento de ambos- del enfrentamiento entre esos grupos irregulares. En efecto, el paramilitarismo pasó de tener 16 mil hombres en armas dedicados principalmente a mantener y expandir su control político de las regiones, a tener solo 3 mil hombres ocupados mayormente en el narcotráfico, la extorsión, el robo de combustibles, etc.

Por su parte, el Eln pasó de 4.500 hombres a unos 1.200, y de realizar 538 secuestros en el primer año del gobierno de Uribe a solo 20 secuestros en el último año. Las Farc, por primera vez en su historia, tuvieron un descenso en el número de combatientes, de unos 18 mil a cerca de 14 mil. Pero su actividad armada ha descendido mucho más: sus retenes ilegales, por ejemplo, pasaron de 278 en el 2002 a 96 en el 2006, o sea, una disminución del 70 por ciento. Sobra decir que en estas elecciones las Farc no hicieron una demostración de fuerza sino de debilidad pues, siendo los principales ejecutores de la reciente violencia electoral, no lograron su propósito de sabotear los comicios en los municipios donde se encuentran sus frentes. Las autoridades se lo impidieron. (…)